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Dentro del mundo de los solteros nos encontramos con los solteros que viven con sus padres, los solteros independientes que viven solos y los solteros que tienen hijos que depende de ellos. El comportamiento de estos 3 grupos, desde la visión de las marcas, es bastante diferente.
Los consumidores solteros, sin hijos, que trabajan tienen la ventaja que todo el ingreso que generan es para ellos mismos, por ende su decisión de compra es personal, no deben dar cuentas de los gastos realizados y muchas de sus compras se dan por placer, llevandolos a vivir “experiencias” e invirtiendo en este tipo de actividades.
Quienes tienen hijos ya se comportan de una manera completamente diferente, dado que el ingreso que generan no es únicamente para sí mismos y su responsabilidad es mucho mayor. Como consumidores miran productos para ellos, pero también para sus hijos.
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Las personas que conviven juntas, independientemente del título de casados o no, se comportan de manera muy similar.
Piensan como familia, asumen inversiones y gastos del hogar, ya no solamente se preocupan o piensan en compras personales, sino que también familiares. El nivel de gastos y tipo de compras muchas veces está asociada a la edad que tienen y el ciclo de vida donde se encuentran.
En cierta manera, hay más riqueza en la pareja y por ende mayor capacidad de gastar. Esto conlleva a tener un consumo mayor general lo cual les da bienestar, ser más selectivos al momento de comprar, donde prima la calidad sobre la cantidad.
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Vuelven a comportarse como solteros, pero con una responsabilidad mucho mayor, dado que suelen tener hijos que dependen de ellos. Estas personas son las más aprietos tienen para las compras e inversiones, dado que deben repartir sus ingresos en múltiples facetas.
En su consumo personal se basan en formatos de productos es más pequeño, compras para uno, comidas rápidas, muchas veces preparadas. Este segmento de la sociedad tiene un comportamiento que unifica a los solteros y a los casados, encontrando en el medio exacto entre ellos.
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Solteros
Dentro del mundo de los solteros nos encontramos con los solteros que viven con sus padres, los solteros independientes que viven solos y los solteros que tienen hijos que depende de ellos. El comportamiento de estos 3 grupos, desde la visión de las marcas, es bastante diferente.
Los consumidores solteros, sin hijos, que trabajan tienen la ventaja que todo el ingreso que generan es para ellos mismos, por ende su decisión de compra es personal, no deben dar cuentas de los gastos realizados y muchas de sus compras se dan por placer, llevandolos a vivir “experiencias” e invirtiendo en este tipo de actividades.
Quienes tienen hijos ya se comportan de una manera completamente diferente, dado que el ingreso que generan no es únicamente para sí mismos y su responsabilidad es mucho mayor. Como consumidores miran productos para ellos, pero también para sus hijos.
Casados / Concubinados
Las personas que conviven juntas, independientemente del título de casados o no, se comportan de manera muy similar.
Piensan como familia, asumen inversiones y gastos del hogar, ya no solamente se preocupan o piensan en compras personales, sino que también familiares. El nivel de gastos y tipo de compras muchas veces está asociada a la edad que tienen y el ciclo de vida donde se encuentran.
En cierta manera, hay más riqueza en la pareja y por ende mayor capacidad de gastar. Esto conlleva a tener un consumo mayor general lo cual les da bienestar, ser más selectivos al momento de comprar, donde prima la calidad sobre la cantidad.
Separados / Divorciados
Vuelven a comportarse como solteros, pero con una responsabilidad mucho mayor, dado que suelen tener hijos que dependen de ellos. Estas personas son las más aprietos tienen para las compras e inversiones, dado que deben repartir sus ingresos en múltiples facetas.
En su consumo personal se basan en formatos de productos es más pequeño, compras para uno, comidas rápidas, muchas veces preparadas. Este segmento de la sociedad tiene un comportamiento que unifica a los solteros y a los casados, encontrando en el medio exacto entre ellos.
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Solteros
Dentro del mundo de los solteros nos encontramos con los solteros que viven con sus padres, los solteros independientes que viven solos y los solteros que tienen hijos que depende de ellos. El comportamiento de estos 3 grupos, desde la visión de las marcas, es bastante diferente.
Los consumidores solteros, sin hijos, que trabajan tienen la ventaja que todo el ingreso que generan es para ellos mismos, por ende su decisión de compra es personal, no deben dar cuentas de los gastos realizados y muchas de sus compras se dan por placer, llevandolos a vivir “experiencias” e invirtiendo en este tipo de actividades.
Quienes tienen hijos ya se comportan de una manera completamente diferente, dado que el ingreso que generan no es únicamente para sí mismos y su responsabilidad es mucho mayor. Como consumidores miran productos para ellos, pero también para sus hijos.
Casados / Concubinados
Las personas que conviven juntas, independientemente del título de casados o no, se comportan de manera muy similar.
Piensan como familia, asumen inversiones y gastos del hogar, ya no solamente se preocupan o piensan en compras personales, sino que también familiares. El nivel de gastos y tipo de compras muchas veces está asociada a la edad que tienen y el ciclo de vida donde se encuentran.
En cierta manera, hay más riqueza en la pareja y por ende mayor capacidad de gastar. Esto conlleva a tener un consumo mayor general lo cual les da bienestar, ser más selectivos al momento de comprar, donde prima la calidad sobre la cantidad.
Separados / Divorciados
Vuelven a comportarse como solteros, pero con una responsabilidad mucho mayor, dado que suelen tener hijos que dependen de ellos. Estas personas son las más aprietos tienen para las compras e inversiones, dado que deben repartir sus ingresos en múltiples facetas.
En su consumo personal se basan en formatos de productos es más pequeño, compras para uno, comidas rápidas, muchas veces preparadas. Este segmento de la sociedad tiene un comportamiento que unifica a los solteros y a los casados, encontrando en el medio exacto entre ellos.
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